Como hijos del mar que somos (todos los seres vivos procedemos del mar primigenio que cubría el planeta), la piel humana tiene la capacidad de absorber todas esas sustancias y de beneficiarse de ellas. ¡No hay más que ver cómo «revive» la piel y mejoran los problemas cutáneos (como el acné, la dermatitis y hasta las heridas) con los baños de mar! A su vez, el masaje que realizan las olas potencia esa absorción y ejerce un efecto drenante (que ayuda a eliminar toxinas) y altamente relajante (¡las siestas tras el baño son la prueba más clara de ello!).
Cómo beneficiarte al máximo: sumérgete en el agua durante al menos 15-20 minutos (para dar tiempo a que la piel absorba los elementos beneficiosos presentes en el agua de mar) y, al salir, deja que la piel seque al aire antes de ducharte y aplicarte la crema solar. Exponte al masaje vivificante de las olas, nadando o caminando en la rompiente.