Ellos encontraron la manera, pusieron los dedos en la boca y silbaron, creando un lenguaje que muy pocos grupos humanos practican en el mundo. Cierra los ojos y escucha una conversación silbada ¿Te gustaría aprender?
Cuando los primeros conquistadores europeos llegaron a las Islas Canarias en el siglo XV, se sorprendieron ante los silbos que los habitantes de algunas islas emitían para comunicarse a través de los barrancos y a largas distancias. Se trataba de un lenguaje silbado que afortunadamente ha pervivido hasta nuestros días, si bien durante la segunda mitad del siglo XX estuvo a punto de desaparecer el valor excepcional de este peculiar sistema de comunicación, lo que ha llevado a su declaración por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Aunque pueda parecer lo contrario, tú mismo podrás comprobar cómo este lenguaje es capaz de expresar una gama ilimitada de mensajes al reproducir, mediante silbidos, las características sonoras de una lengua que, en este caso, es el español hablado en las Islas Canarias pero que, teóricamente, podría hacer lo mismo con cualquier otra lengua. ¿Te atreverías a intentarlo en tu idioma?, pues prepárate, porque se necesita una gran potencia y práctica si pretendes que se te escuche bien lejos.
En ocasiones, el silbo ha sido utilizado como lenguaje secreto, por ejemplo durante la Conquista como medio de defensa de los aborígenes ante los invasores, o también para realizar contrabando, pero lo habitual era que los mensajes emitidos a través del silbo estuvieran relacionados con la vida cotidiana o sucesos excepcionales y fueran escuchados no solo por sus destinatarios.
Aunque se cree que este sistema de comunicación estuvo presente en varias islas del archipiélago canario, hoy en día es característico de La Gomera, donde sus gentes se han preocupado de conservarlo para las generaciones futuras. De hecho, los escolares aprenden el silbo en los centros educativos, formando parte de la materia que tienen que estudiar los jóvenes gomeros. Así que si quieres escuchar una conversación a través de este lenguaje, o incluso te animas a practicarlo, La Gomera es el lugar ideal para aprender esta singular tradición ancestral y auténticamente canaria.